
Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado pare escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
Encontraría algúna vez a la maga? En mi repiza oscura y cuidada donde guardo los más íntimos detalles de lo que he considerado valiosos en mi vida, ha estado Horacio, el club de la serpiente y la maga, entre otras cosas, por muchos años. Un libro hecho de un poderosísimo silencio y de pasajes que han extrapolado mi fantasía entre las figuras de saber que es una obra literaria y el hecho de querer vivir entre unos párrafos de allí.
Esta obra, catalogada por mi de inestabilidad literaria, de una segunda ley termodinámica me hizo entender de algún modo suave lo absurdo de las estructuras convencionales y sentirme del todo mal hacia con la responsabilidad de la libertad, por que cierto, apretaba el dentrífico desde la moldura.
Te amo por cejas, por cabello, te dabato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz, Te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz voy poniéndote en el pelo cenizas de relámapago y cintas que dormían en la lluvia No quiero que tengas una forma, que seas precisamente lo que viene detrás de tu mano, porque el agua, considera el agua, y los leones cuando se disuelven en el azúcar de la fébula, y los gestos, esa arquitectura de la nada, encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro. Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo. pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa. Busco tu suma, el borde de la copa donde le vino es también la luna y el espejo, busco esa línea que hace temblar a un hombre en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.
llegé a amar a mujeres pensando que se podía amar literariamente, como si esto fuera posible, pensé en que rayuela eramos todos pero no era nadie en la realidad.
Me encontré en este libro el único pedazo suave que aún existe en mí.





1 comentarios:
**Yo creo que quedan otras partes que no tienen permiso de salir tan a menudo, las has visto pero no siempre les das permiso de sentir**
Te has mirado frente al espejo con una vela en la mano?? Yo ya hice el experimento.
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